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Asignación #1 |

UN INTENTO de secuestro de un estudiante hace unos
años y la falta de un guardia llevan a Tamara Canales Nuñez a considerar la
escuela elemental Gustavo Adolfo Becquer, a la que asiste su hijo, como un
lugar que entraña peligros.
"Aquí no hay seguridad", dijo Canales
Nuñez tras cruzar con dos de sus hijos la calle que separa la escuela del residencial
Juan C. Cordero, donde vive, en Hato Rey. "Iban a secuestrar a un nene y
entró alguien por ahí", dijo la mujer, mientras apunta a la verja del
plantel.
"Y otra vez había un tipo ahí acosta'o",
agregó el pequeño José, quien inicia el segundo grado el miércoles.
Todas las administraciones han elaborado planes
de protección para las escuelas públicas. No obstante, la falta de seguridad
sigue siendo un viejo mal que afecta a los casi 1,600 planteles del sistema.
Según los datos de la Policía más recientes
disponibles -del año escolar 2001-02-, hubo 1,255 incidentes de violencia en
las escuelas, mayormente agresiones y amenazas. Esto es más del doble de lo
reportado hace cuatro años.
LAS
QUERELLAS de violencia en las escuelas en años recientes han incluido
situaciones como la mutilación del rostro de una niña de Bayamón, bombas
caseras en Loíza, acusaciones de violación en Camuy, vandalismo en Fajardo y
maestros que golpean a estudiantes y viceversa.
"Las escuelas son un reflejo de la
sociedad", explicó el maestro de inglés de la Becquer, Edgardo Alvelo.
"Y las escuelas públicas recogen los sectores empobrecidos que son los que
más problemas sociales tienen".
Alvelo reconoció que, aparte de los casos que
registra la Policía, "hay miles" que no se reportan porque no son
serios y se manejan internamente en las escuelas.
David Malavé, presidente la organización
magisterial Educadores Puertorriqueños en Acción, coincidió en que los 1,255
incidentes son sólo una fracción de la realidad de la violencia en las
escuelas.
"Ninguna escuela en Puerto Rico está segura.
No están seguros los maestros, los estudiantes o los padres", dijo Malavé
quien criticó que se desmantelara el programa Zona Escolar Libre de Drogas
porque, a su juicio, ofrecía más seguridad de la que hay hoy. José L. Cuevas,
director del Programa Calidad de Vida del Departamento de Educación, entidad
que sustituyó a Zelda, dijo que el viejo programa incluía solamente a 981 de
las 1,538 escuelas.
ASIMISMO
AFIRMO que los casos de seriedad son casos "sumamente
aislados" que no representan la norma en las escuelas. "Yo te diría
que, proporcionalmente, si vamos a comparar las públicas y las privadas las dos
son iguales de seguras".
Esta parece ser la percepción de la
maestra Zulma Ferrer quien dijo que se siente tan segura en la misma escuela
Becker que deja su auto sin temor en el estacionamiento del plantel y visita
con frecuencia el residencial aledaño para comprar comida. El director de
Operaciones del Departamento de Educación en San Juan, Heriberto Crespo, quien
considera que muchos de los incidentes de violencia son "peleas de
novias", descartó que aquí ocurra algo como la balacera en la escuela
estadounidense Columbine que cobró 13 vidas en 1999. "Es una situación
estrictamente cultural. El estudiante puertorriqueño opera distinto al de
Estados Unidos", dijo Crespo. "Todavía el maestro es una figura de
respeto".
Por su parte, Cuevas dijo que espera que la
delincuencia en los planteles merme con las iniciativas del DE este año, que
incluyen guardias privados y vigilancia policiaca fija y rondas en 1,200
planteles.
La presencia de la Policía fue fundamental
para garantizar un ambiente seguro en la vocacional Miguel Such, una de 15 afectadas
el año pasado cuando miles de estudiantes se ausentaron ante la posibilidad de
que se vengara la muerte de un joven en una comunidad generando un baño de
sangre en los planteles.
"CUANDO HABIA una guerra en los
caseríos hubo policía montada y eso, y siempre había un grupito de guardias y
no nos hicieron nada. Era bastante buena la seguridad aquí", dijo Jonfry
Rodríguez González, de 18 años, quien se graduó en mayo.
José Hernández, padre de un estudiante de la
vocacional, entiende que la presencia de la Policía es necesaria para
garantizar un ambiente seguro en el plantel que tiene una expansión de terreno
de 18 cuerdas. La orientadora Emilia Sáez afirmó que en el plantel hay unas
cinco peleas serias al año, y que el problema mayor es el de la droga, aunque
dijo no tener prueba del flujo de sustancias en la escuela. La directora Wanda
Pérez por su parte, opinó que, en términos generales, los maestros se sienten
seguros en las escuelas, aunque admite que hay excepciones.
La
directora Wanda Pérez por su parte, opinó que, en términos generales, los
maestros se sienten seguros en las escuelas, aunque admite que hay
excepciones.